Consejos y consideraciones sobre la auditoría fiscal

Uno de los mayores temores que tienen muchas compañías, empresas y organizaciones es encontrarse en algún momento con la convocatoria o informe de que la empresa será sujeta a una auditoría fiscal. Sin embargo, es necesario que los empresarios, dueños de negocios y en general cualquier entidad sepa que este tipo de trámite no necesariamente es malo o implica problemas, gastos y mucho menos sanciones, por lo que toda organización que lleve al día su contabilidad y obligaciones fiscales no tiene por qué preocuparse cuando sea sujeta a este tipo de acciones.

Pero, para tener la confianza y seguridad de que el procedimiento transcurrirá de manera normal y que los resultados serán los esperados, es necesario contar con un buen proceso en el registro de las operaciones de la empresa, un buen control financiero y una adecuada conducta contable y fiscal.

Contar con un auditor externo, es decir, un profesional o despacho de profesionales que lleven a cabo una auditoría para corroborar que la información obtenida, analizada y registrada de manera interna sea confiable, es de suma ayuda para estos procesos, pues ofrece objetividad, un punto de vista ajeno a cualquier interés de la empresa y es la mejor forma de detectar errores que se pueden corregir para evitar inconvenientes financieros y fiscales en el futuro.

Asimismo, un auditor externo es de gran ayuda, pues como parte de sus funciones está brindar asesoría durante los procesos que lleve a cabo el SAT e incluso procesos posteriores en caso de que los resultados sean negativos y no se esté de acuerdo con la resolución de las autoridades correspondientes.

Más allá de la asesoría que puede ofrecer en el momento un auditor externo, hay una serie de acciones que se pueden llevar a cabo para que una auditoría fiscal no se convierta en una experiencia desagradable o parezca un procedimiento al que difícilmente puede sobrevivir la empresa que se somete a él.

El primer punto a considerar y que se debe tener claro es, por supuesto, contar con un equipo experto de profesionales que se hagan cargo del área contable y fiscal de la empresa, un equipo eficiente, eficaz, profesional y confiable que garantice el registro adecuado y oportuno de las operaciones realizadas por la entidad, así como un correcto cálculo y pago de impuestos, de manera que el estado financiero, contable y fiscal de la empresa sea lo más preciso, confiable y veraz posible.

Otro aspecto muy importante a considerar es que todos los registros contables pueden requerir en algún momento de revisiones y ajustes para que estos cuadren al 100%. Esto es entendible y aceptable hasta cierto punto, pues los ajustes se pueden realizar de manera completamente fiel y certera, pero cuando se realizan modificaciones de manera intencional y estas implican la eliminación o el borrado de operaciones para cuadrar los reportes, se puede incurrir en una falta cuyas consecuencias podrían resultar muy serias para la estabilidad de la compañía.

También es fundamental contar con toda la documentación y comprobantes que sirven de base y sustento de los registros contables y fiscales. Es necesario aquí hacer un pequeño paréntesis para mencionar que una auditoría fiscal no se realiza de manera sorpresiva, sino que las autoridades correspondientes informan al contribuyente al respecto para que este tenga el tiempo suficiente para organizar toda la documentación requerida y que pueda contar con todos los registros actualizados y ordenados.

Es igual de importante mencionar que, en caso de no tener en orden la información financiera y contable de la empresa cuando se informa que se es sujeto a una auditoría, difícilmente se tendrá el tiempo necesario para poner en orden toda la información, registros y documentación requerida, por lo que es necesario recalcar que lo más importante es contar con un área o servicio externo que lleve correctamente la contabilidad de la entidad.

Por supuesto, los responsables de las áreas contable y fiscal deben estar presentes y preparados con los argumentos necesarios para responder o justificar cualquier cuestionamiento de los auditores. De la misma forma es conveniente, como se ha mencionado, contar con la presencia del auditor externo que se haya contratado para contar con mayor apoyo, información y argumentos profesionales.

Es necesario ofrecer toda la ayuda posible a los auditores para facilitar su tarea y colaborar en todo lo que estos requieran, pero es indispensable ser cuidadoso, ordenado y no entrometerse en los procesos, pues esto podría ser interpretado como un intento de coartar la libertad que tiene el auditor para realizar su trabajo y de intentar dirigir la búsqueda por un camino determinado. La ayuda debe limitarse a proporcionar la información o documentación requerida y responder de manera cabal las preguntas que realicen los auditores.

Es muy importante que el empresario, dueño del negocio o personal encargado del área, tenga en mente que un proceso de auditoría fiscal no está necesariamente encaminado a encontrar y descubrir robos, fraudes o evasiones fiscales. En realidad, se trata de una revisión de la contabilidad de la empresa y sus declaraciones presentadas con la finalidad de corroborar que la información registrada y presentada sea efectivamente real y acertada.

Asimismo, existe el convencimiento general de que ser sujeto a este tipo de auditoría implica que existen irregularidades en las declaraciones de la entidad. Esto es relativamente cierto, pues es verdad que las organizaciones con conductas fiscales irregulares, omisiones de declaraciones o variaciones en lo declarado tienen una mayor probabilidad de ser sujetos a este tipo de procedimientos, pero un contribuyente con finanzas sanas también puede ser sometido a este tipo de revisiones, aunque sus probabilidades son mucho menores.

Finalmente, es necesario realizar un análisis del informe final que presentan los auditores, pues todos los resultados y el dictamen estarán plasmados en dicho reporte. En caso de estar todo en orden y que el contribuyente esté de acuerdo, se debe firmar para proceder a la entrega de la versión definitiva del informe. Si, por el contrario, hay inconformidades, es necesario reportarlo y dependiendo del análisis que se haga, tomar las medidas adecuadas según consideren ambas partes.

Como consideración final se puede agregar que contar con la asesoría de una firma profesional en este tipo de cuestiones es lo más recomendable. Por esto, CPMD y Compañía S. C. ofrece sus servicios contables y fiscales, incluida la asesoría especializada en auditoría fiscal, un servicio que incluye toda la orientación sobre los procesos a seguir, desde la recolección de la documentación requerida hasta la interposición de recursos de defensa, en caso de ser necesario.

En pocas palabras, la empresa ofrece la opción al cliente de poner atención en sus tareas de producción, sus operaciones, su desarrollo y crecimiento, pues de las tareas contables y fiscales se encarga CPMD.

Publicaciones recientes

Deja un comentario