¿En qué consiste una auditoría fiscal?

Normalmente, la mayoría de las personas consideran que su relación con el Servicio de Administración Tributaria está limitada a la presentación de las declaraciones fiscales, sin embargo, el SAT tiene la facultad de revisar, en cualquier momento, el cumplimiento de estas obligaciones fiscales a gran detalle, este proceso se conoce como auditoría fiscal. Esto ocurre en nuestro país porque las personas físicas y morales son las encargadas de determinar cuántos van a pagar de acuerdo a sus ingresos declarados, de modo que las autoridades se encargan de revisar aleatoriamente que los cálculos sean los correctos.

Entonces, el Servicio de Administración Tributaria utiliza un software para detectar las anomalías o inconsistencias entre lo que es reportado por el contribuyente y la empresa o persona a la que le prestó servicios. Por eso, la mejor forma de evitar una auditoría es mantenerse alertas para asegurar que todas las obligaciones fiscales sean cumplidas adecuadamente y dentro de los tiempos determinados por el SAT, además de tener en orden toda la documentación necesaria para sustentar las operaciones que son registradas ante el Servicio de Administración Tributaria. Asimismo, el SAT tiene la facultad de investigar a los contribuyentes cuando recibe algún reporte o una denuncia con respecto a alguna anomalía en sus declaraciones.

Por otra parte, es importante saber que en la República Mexicana existen diferentes dependencias que tienen la capacidad de revisar la información que es presentada en el momento en que se realizan las declaraciones fiscales. Entre las dependencias que tienen esta facultad se encuentran el Servicio de Administración Tributaria, evidentemente, la Administración General de auditoría fiscal Federal, las Tesorerías, el Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Entonces, entendiendo todo lo que se ha mencionado anteriormente, se puede decir que una auditoría fiscal se define como la inspección de la situación tributaria de una persona física o moral para verificar si esta se encuentra en cumplimiento de las obligaciones fiscales que son establecidas por la ley. Esta inspección consiste, entonces, en la obtención de evidencias de tipo tributario, por lo que se analiza que la información que fue declarada por el contribuyente y la que aparece en los registros contables estén en concordancia.

Además de que una auditoría fiscal puede ser provocada por la detección de algún tipo de anomalía en los registros alojados en el sistema del Servicio de Administración Tributaria, o por alguna clase de denuncia reportada contra el contribuyente en cuestión, también es posible que una persona física o moral sea seleccionada por el SAT de manera aleatoria para una auditoría. Las auditorías realizadas por las dependencias gubernamentales pueden ser de dos tipos, ya sea que estas realicen visitas al domicilio del contribuyente, esta modalidad se denomina como “oficios”, o que se le pida a este que acuda a sus oficinas con la documentación que acredite su cumplimiento de las obligaciones fiscales, proceso que se conoce como “revisión de gabinete”. Asimismo, es posible que sea la propia empresa la que decida realizar una auditoría, ya sea que se elija asignar a alguien del mismo personal o contratar a un especialista externo para que la lleve a cabo.

En lo que concierne a los derechos y obligaciones que tiene una persona física o moral que se encuentre en este tipo de situación, en el caso de que el Servicio de Administración Tributaria, o alguna otra dependencia gubernamental, decida que un contribuyente debe someterse a una auditoría, es obligación del fisco proporcionarle a este de un oficio en el que se exponga qué impuestos y qué periodos se van a revisar, además de proporcionarle, por medio de una carta, información sobre sus derechos como contribuyente auditado. Asimismo, el contribuyente tiene el derecho de conocer el por qué se le está realizando una inspección, quién se va a encargar de realizarla y tendrá la oportunidad de explicar cualquier tipo de observación que el fisco realice en su contra.

Durante el proceso de revisión pormenorizada de una contabilidad, las autoridades fiscales van a solicitarle al contribuyente en cuestión todos los documentos que estén relacionados con el cumplimiento de sus obligaciones fiscales, desde los contratos con proveedores y clientes hasta los registros de los depósitos bancarios. Sin embargo, es importante que el contribuyente sólo está en la obligación de entregar los documentos que correspondan al periodo en revisión, de modo tal que si el representante fiscal se ve en la necesidad de revisar documentos de otros periodos tendrá que realizar la petición por escrito en un acta parcial, informando de manera formal al contribuyente en cuestión.

Asimismo, la autoridad que esté realizando la inspección fiscal tiene un plazo de doce meses para finalizar el proceso de la auditoría fiscal y, una vez que esta haya sido concluida, el contribuyente tendrá un plazo de veinte días para “desvirtuar” las observaciones realizadas por el fisco, es decir, tendrá este tiempo para explicar por qué las conclusiones a las que se llegaron no son correctas. Una vez que este plazo también haya terminado, el fisco tendrá otro plazo de seis meses para notificar al contribuyente de cuál es su crédito fiscal, el cual está constituido por las multas, recargos y actualizaciones que se generaron a causa de su incumplimiento.

En el dado caso de que este no esté de acuerdo con los resultados de la inspección, el contribuyente podrá utilizar el recurso de revocación, durante el cual tendrá la oportunidad de explicar al Servicio de Administración Tributaria sus inconformidades; además, este puede solicitar a la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente que tome cartas en el asunto para intentar llegar a un Acuerdo Conclusivo y así evitar juicios, además de que podría llegar a obtener descuentos.

Como hemos ido explicando, una auditoría fiscal no tiene por qué ser un proceso complicado y desafortunado, pues las consecuencias negativas se pueden evitar si se cuenta con un contador capacitado que mantenga la documentación necesaria en orden y se encargue de que el contribuyente se encuentre siempre en cumplimiento de sus obligaciones fiscales.

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