Importancia y consideraciones de la auditoría contable

En el mundo empresarial, sin importar el sector, giro, régimen o tamaño de la empresa que se trate, uno de los aspectos más importantes dentro de esta es la contabilidad, pues implica toda una serie de tareas que ofrecen información que permite conocer el estado financiero de la entidad y al mismo tiempo, tomar decisiones y generar estrategias para mejorar o potenciar las capacidades de ella.

Dentro de la misma contabilidad hay una tarea que tiene una gran relevancia para muchos aspectos financieros y contables de la compañía, pues su finalidad es corroborar que la información obtenida e integrada en los diferentes registros contables sea correcta.

Se trata de la auditoría contable. A pesar de lo común que puede resultar el término, no todas las organizaciones llevan a cabo este procedimiento de la mejor manera y en muchos casos esta tarea se limita a ser un proceso interno. Sin embargo, es fundamental que se lleve a cabo una revisión realizada por un auditor externo, pues esto ofrece una perspectiva objetiva, ajena a la empresa y un mayor grado de confianza en los resultados y veracidad de los registros.

Algunas empresas, en muchas ocasiones con el objetivo de ahorrar tiempo y dinero, se preguntan si es realmente necesario contar con un auditor externo. Además, aspectos como los cambios recientes que ha sufrido la legislación fiscal, en la que se ha eliminado la obligatoriedad de algunos requisitos, entre los que se encuentra la elaboración y presentación de un dictamen fiscal que haya sido realizado y emitido por un contador público certificado y registrado ante el SAT, también implican que los empresarios le den menor importancia a estos procedimientos.

Una dato histórico que sirve perfectamente para ejemplificar la importancia de este procedimiento es que desde hace décadas, casi un siglo, ya existían los auditores que llevaban a cabo la tarea de corroborar la información financiera de una entidad con el fin de dar validez y veracidad a los datos, cifras y operaciones registradas y, por supuesto, era una tarea que se realizaba porque los empresarios o dueños de negocios necesitaban tener control de su información financiera y saber que esta era confiable para ser utilizada en la toma de decisiones.

Es decir, se llevaba a cabo la auditoría contable no porque fuera un requisito u obligación fiscal, sino porque era una necesidad, una herramienta que ayudaba a los directivos de las compañías a controlar de mejor manera la información generada por las operaciones realizadas y a utilizar dicha información con diferentes fines, pero siempre con el objetivo de obtener beneficios y ganancias.

En la actualidad, la utilidad de esta herramienta no ha cambiado mucho, en realidad sigue ofreciendo los mismos beneficios, pero se ha vuelto todavía más trascendental porque es una tarea que ofrece certeza sobre la información de los registros contables y esto ayuda en gran medida al cumplimiento oportuno y correcto de las obligaciones fiscales de la entidad.

Asimismo, un auditor externo puede ofrecer la ventaja de detectar e informar errores en los registros de las operaciones para que estos sean analizados y corregidos antes de presentar, por ejemplo, una declaración de impuestos ante el SAT, lo cual resulta en un enorme beneficio, pues de presentar una declaración con errores, la empresa se puede hacer acreedora a una multa, sanción y revisión fiscal más profunda y costosa.

Por supuesto, para que este procedimiento se lleve a cabo de la manera más precisa y efectiva es necesario contar con un profesional experto, especializado y capacitado para realizar dicha tarea. No basta con que la persona o personas elegidas como auditores sean contadores, pues esto no garantiza que estén calificados o certificados para realizar una auditoría contable.

Es importante que se verifique que el profesional o grupo de profesionales elegidos cumplan con ciertos requisitos que garanticen su capacidad y efectividad en el cumplimiento de sus labores. El primer y principal requisito es que el contador o despacho no tenga relación alguna con cualquier grado de la administración de la empresa, de esta manera se puede garantizar la independencia del auditor o auditores y en consecuencia tener un mayor grado de confianza, fidelidad y objetividad en los resultados.

Desde luego, un factor de suma importancia que se debe considerar al elegir al auditor son sus capacidades técnicas, sus conocimientos y su experiencia profesional en el área, y preferentemente que se puedan demostrar estas cualidades mediante títulos, diplomas, reconocimientos, certificaciones y recomendaciones.

Para que el procedimiento resulte de la mejor forma también es fundamental que los responsables del área de contabilidad de la empresa y los mismos empresarios proporcionen toda la información requerida para la auditoría, es decir, registros contables, comprobantes fiscales, datos generales de la empresa, giro, régimen al que se pertenece y otras particularidades del negocio.

Esta información es de gran importancia, sobre todo cuando se trata de alguna compañía que pertenece a algún área o sector industrial especializado y que por ello cuenta con criterios muy particulares y específicos establecidos por las autoridades fiscales.

Algunos otros aspectos que se pueden considerar para elegir el despacho o profesional que lleve a cabo la auditoría contable son la ética y profesionalismo que ha mostrado el grupo o la persona en su trayectoria, la garantía de confidencialidad, la legalidad y cumplimiento de normas y reglamentos que muestra el despacho, así como las certificaciones con las que cuenta.

El prestigio puede ser también un factor a considerar, sin embargo, es menester resaltar que la fama y buena publicidad que pueda tener una organización no es necesariamente garantía de calidad, de la misma forma que poseer un perfil bajo en el mercado tampoco implica falta de efectividad, por lo que este punto debe ser considerado con reservas.

Por otra parte, las recomendaciones que pueda tener una empresa o persona específica, sobre todo las hechas por clientes, también deben ser consideradas, más porque el cliente es quien puede dar una mención clara y con base en su experiencia de la calidad de la atención y servicio que ofrece una u otra empresa.

Finalmente, la mejor recomendación que se puede dar al respecto es acudir con una firma de contadores públicos que ofrece todo tipo de servicios contables y fiscales de las más alta calidad, incluida la auditoría contable, y cuyos clientes son la mejor referencia que se puede tener de la excelencia y profesionalismo con que cuenta CPMD y Compañía, S. C.

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